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La SEGO presenta un protocolo para el Dolor Pélvico Crónico

Posted on: 03/04/2014

El VII Congreso Nacional de Suelo Pélvico está organizado por la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) y cuenta con la colaboración del Hospital Universitario Cruces (Osakidetza).

Los doctores Txanton Martínez-Astorquiza y Eloy Moral, tras la presentación del protocolo de la SEGO sobre DPC

  • En torno a un 15% de las mujeres en edad reproductiva presentan dolor pélvico crónico.

  • En un elevado número de casos no se identifica la causa fisiopatológica o daño subyacente del dolor pélvico crónico. Todo ello contribuye a que en muchos casos las pacientes sufran un verdadero peregrinaje.

  • El protocolo aboga por un abordaje multidisciplinar y precoz, tanto en el diagnóstico como en el tratamiento.

 

Bilbao, 3 de abril de 2014.- La inauguración en Bilbao del VII Congreso Nacional de Suelo Pélvico, que se celebra hasta el día 5 y está organizado por la Sección de Suelo Pélvico de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) y cuenta con la colaboración del Hospital Universitario Cruces (Osakidetza), ha acogido la presentación en primicia del protocolo ‘Dolor Pélvico Crónico en la mujer: diagnóstico y tratamiento inicial’. El protocolo ha sido elaborado por la sección de Suelo Pélvico de la SEGO y ha sido presentado por el doctor Eloy Moral.

Tal y como ha puesto de manifiesto el experto, el objeto principal de la Sección de Suelo Pélvico de la SEGO con la elaboración del protocolo actual ha sido el de “facilitar el conocimiento de esta patología y contribuir a la adquisición de las habilidades, para que mediante un abordaje multimodal (multidisciplinario y simultáneo), sea posible establecer lo más rápidamente posible un diagnóstico y posibilitar un tratamiento”.

En un elevado número de casos de dolor pélvico crónico (DPC) “no se identifica la causa fisiopatológica o daño subyacente. Todo ello contribuye a que en muchos casos las pacientes sufran un verdadero peregrinaje, de unos especialistas a otros, con importantes retrasos en el diagnóstico o en el tratamiento y con una alta variabilidad en la práctica clínica”.

La población diana del protocolo son “mujeres que consultan por el síntoma de dolor continuo no resuelto y persistente en hemiabdomen inferior, periné, vagina, uretra, región vulvar y anal, con o sin relación con el coito, asociado o no a otros síntomas sugestivos de disfunción del suelo pélvico, y que afectan a su calidad de vida”.

Según ha recordado el doctor Eloy Moral, “el dolor pélvico crónico se define como aquel dolor no cíclico de al menos seis meses de duración, localizado en pelvis anatómica, zona lumbosacra, nalgas, pared abdominal anterior o por debajo de ombligo que es lo suficientemente severo para causar incapacidad funcional o buscar atención médica”. Entre las causas del DPC se encuentran las ginecológicas, urológicas, gastrointestinales, trastornos músculo-esqueléticos y otras.

El doctor Eloy Moral ha señalado que el DPC “constituye un problema que tiene un impacto significativo en la calidad de vida de las pacientes. Muchos trastornos urológicos, gastrointestinales o ginecológicos pueden ser causas aisladas o asociadas de DPC. Además, el dolor pélvico crónico se suele asociar a la coexistencia de patologías orgánicas así como importantes implicaciones psicológicas, emanadas en muchos casos de las diferencias socioculturales y de género en la percepción del dolor. Tiende a  considerarse como un síndrome (más que un signo) ya que induce modificaciones psicológicas, biológicas, sociales, laborales y de la esfera sexual requiriendo un abordaje amplio por equipos multidisciplinares”.

En las consultas, los dolores pélvicos crónicos se presentan “con un amplio abanico de formas, localizaciones, intensidades, repercusión psicológica y tiempo de evolución, siendo igualmente de interés poner lo antes posible en marcha el protocolo diagnóstico y terapéutico del DPC, incluso en aquellos casos que consultan antes de seis meses de permanencia de síntomas”.

Prevalencia del dolor pélvico crónico

Los estudios epidemiológicos han documentado que los síndromes de DPC urogenital en varones y mujeres constituyen una patología muy prevalente. “En torno a un 15% de las mujeres en edad reproductiva presentan dolor pélvico crónico. Es importante conocer la prevalencia de DPC con el propósito de tomar medidas desde la perspectiva de la salud pública y, de esta manera, diseñar estrategias para la identificación temprana, mediante un abordaje multidisciplinario de los posibles casos y con ello reducir la carga de enfermedad que representa el DPC y minimizar el deterioro en la calidad de vida de la población femenina”.

Además, “se estima que el 25-50% de las mujeres con DPC que reciben atención médica, presentan más de un diagnóstico y que muchos de estos cuadros comparten características con otros cuadros somáticos funcionales, generalizados o localizados fuera de la pelvis. Del mismo modo, las pacientes con más de un sistema orgánico implicado en el DPC presentan mayor dolor que las que expresan síntomas derivados de un solo sistema”.

Fisiopatología del dolor crónico

La presentación del protocolo ha estado precedida por una conferencia magistral sobre la fisiopatología del dolor pélvico crónico, impartida por el neurólogo y neurofisiólogo Dr. Jordi Montero. En su exposición, el experto ha señalado que el origen del dolor crónico se halla fundamentalmente en la fijación memorizada en las redes neuronales de dolores agudos y los problemas emocionales, que acaban dando lugar a una ‘memoria de dolor’.

Frente a esto, no existe actualmente un tratamiento específico, aunque sí se conocen los mecanismos cerebrales que intervienen en este proceso.

El experto ha indicado que en estos casos de dolor crónico no se debe abogar por tratamientos agresivos, ya que pueden aumentar la memoria de dolor. Sin embargo, ha señalado los buenos resultados que se perfilan con el empleo de las nuevas técnicas cognitivas. En ellas, “el paciente recibe información suficiente como para conocer bien el origen del dolor crónico. Mediante el empleo de técnicas de psicoterapia, técnicas de descargas de movimiento (real o imaginado) y la evitación de técnicas diagnósticas y terapéuticas que puedan resultar potencialmente agresivas, se pueden obtener resultados razonables”.

También ha llamado la atención acerca de las técnicas de neuromodulación. “Se trata de un cambio de concepto en el enfoque del dolor crónico, que actúa sobre las redes neuronales que se encuentran alteradas, en problemas de salud que no sólo tienen que ver con el dolor, sino también con otras patologías, como las obsesiones, párkinson, depresión, incontinencia, etc. En lo relativo al dolor, su aplicación es complicada, pero ya existen trabajos experimentales que están empleando la estimulación eléctrica repetitiva, la estimulación magnética transcraneal y la estimulación del sistema nervioso central para la búsqueda de resultados positivos en el campo del dolor crónico”.

 

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