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El maltrato físico es la segunda causa más común de traumatismo cráneo-encefálico y de fracturas en lactantes y niños pequeños

Posted on: 23/05/2014

El 32.º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Radiología Médica aborda el maltrato infantil

El doctor Ignasi Barber

  • Ciertas fracturas evidencian maltrato físico y los estudios radiológicos son cruciales ante la sospecha clínica de dicho maltrato.

  • No detectar las lesiones esqueléticas podría exponer de nuevo al niño a un entorno peligroso y posiblemente fatal”, asegura Ignasi Barber, radiólogo del Hospital Vall d’Hebrón.

Oviedo, mayo de 2014.- Cuándo y mediante qué técnica deben buscarse lesiones óseas en el niño con sospecha de  maltrato, cuáles son las principales variantes del esqueleto inmaduro del niño que han de considerarse, cómo determinar la especificidad de las fracturas en el diagnóstico de maltrato y cómo realizar un diagnóstico diferencial con alteraciones óseas relacionadas con procesos sistémicos metabólicos, genéticos o inflamatorios. Esos son los cuatro ejes centrales de la ponencia que, bajo el título, “Maltrato infantil. Lesiones esqueléticas en el niño maltratado”, presentará  Ignasi Barber, médico radiólogo adjunto del Servicio de Radiología Pediátrica del Área Materno-Infantil del Hospital Vall d’Hebrón, en el 32º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM).

Asegura Ignasi Barber que “el maltrato físico infantil es la segunda causa más común de traumatismo cráneo-encefálico y de fracturas en lactantes y niños pequeños”. Al hilo, el experto expresa que “los hallazgos más comunes de maltrato físico son lesiones cutáneas y a continuación le siguen las fracturas. Ciertas fracturas proveen evidencia de maltrato físico y los estudios radiológicos son cruciales ante la sospecha clínica de dicho maltrato.  El radiólogo debe reconocer las lesiones esqueléticas que indican maltrato físico y debe conocer la semiología de condiciones que puedan simular maltrato”.

El radiólogo del Hospital Vall d’Hebrón subraya que “el estudio mediante serie ósea radiográfica se recomienda en todos los niños menores de 2 años con sospecha de maltrato. Esto es fundamental para la detección de lesiones óseas clínicamente insospechadas reveladoras de maltrato físico”. El especialista extiende el arco de edad de su percepción.  “En niños entre los 2 y los 5 años con alta sospecha de maltrato se debe realizar serie ósea o gammagrafía ósea. Ambas pruebas pueden ser complementarias en casos concretos. La gammagrafía ósea es muy sensible en la detección de fracturas de huesos largos, fracturas costales, fracturas espinales o pélvicas y también en fracturas en manos o pies. En cambio es poco sensible para la detección  de la lesiones metafisarias características en niños menores de 2 años”.

El experto recuerda que “otra nueva herramienta diagnóstica es el PET con Flúor 18 que ofrece mejor resolución espacial y mayor sensibilidad que la gammagrafía ósea convencional. En niños mayores de 5 años se recomienda obtener únicamente radiografías de las áreas de interés clínico”.

Apunta Ignasi Barber que “es crítico que la serie ósea sea adecuada para la detección de fracturas sutiles específicas para el diagnóstico de maltrato.No detectar las lesiones esqueléticas podría exponer de nuevo al niño a un entorno peligroso y posiblemente fatal”.  Precisa el experto que “las radiografías deberían realizarse de acuerdo a las directrices del Colegio Americano de Radiología (ACR) y de la Academia Americana de Pediatría (AAP)”.

Según los trabajos liderados por el Dr Paul K. Kleinman, del Department of Radiology del Boston Children´s Hospital (USA) en los que colaboró el Dr Barber durante su estancia como investigador, “las lesiones esqueléticas se pueden clasificar en términos de especificidad relativa al maltrato de acuerdo al tipo de fractura y su ubicación. Las fracturas altamente específicas de maltrato se detectan generalmente en lactantes y por lo general son clínicamente ocultas pues no hay hematomas en la piel sobre la lesión. La mayoría de estas fracturas se producen por fuerzas indirectas de torsión o tracción de la extremidad, como en las lesiones metafisarias en “esquina” o en “asa de cubo”, o por compresión antero-posterior de la caja torácica, responsable de las fracturas costales posteriores. Estas lesiones no son causadas por caídas de distancias cortas o por maniobras de resucitación cardiopulmonar”.

En su presentación, Ignasi Barber subraya que “la edad de las fracturas es crítica en la evaluación del maltrato.. La formación de hueso subperióstico ocurre generalmente entre 7-10 días, el callo blando se ve entre los 10-14 días, y la formación de callo duro entre los 14-21 días”.

Advierte, eso sí, que “la serie ósea puede identificar una variedad de alteraciones que pueden confundirse con las lesiones relacionadas con maltrato infantil. Detección de fracturas múltiples y/o irregularidades metafisarias que simulan fracturas metafisarias pueden darse en casos de osteogénesis imperfecta, raquitismo, sífilis, ciertas displasias óseas, y como resultado de partos distócicos, ya sean vaginales o por cesárea. La gran mayoría de estas condiciones se pueden distinguir de las lesiones por maltrato mediante una valoración cuidadosa de las imágenes y obteniendo un buen historial clínico, así como con datos de laboratorio o estudios genéticos”.

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