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La SEGG presenta un documento sobre sujeciones mecánicas y farmacológicas para mayores

Posted on: 02/11/2014

IX Simposio de Atención al Paciente Mayor

Mesa monográfica sobre la ética en la atención al paciente mayor

Primitivo Ramos

Primitivo Ramos

  • “Las sujeciones mecánicas y farmacológicas deben ser el último recurso que utilicemos y, siempre, de una forma excepcional. Antes de llegar a su empleo han de haber fracasado todas las posibles medidas”.

  • La propia sociedad, los ciudadanos, familiares, instituciones, los profesionales, las administraciones, “tenemos que hacer una apuesta clara, encendida y responsable hacia la libertad y la dignidad del paciente mayor”.

 

Amorebieta-Etxano (Bizkaia), octubre de 2014.- El IX Simposio Igurco Orue de Atención al Paciente Mayor, que se celebra en el centro de atención continuada a mayores Igurco Orue de Amorebieta-Etxano, ha acogido la celebración de una mesa monográfica sobre ética en el cuidado a las personas mayores.

Entre los tres ponentes que han intervenido, Primitivo Ramos, coordinador del Comité Interdisciplinar de Sujeciones de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) ha presentado el documento de consenso de esta sociedad científica sobre sujeciones mecánicas y farmacológicas.

Para el experto, “las sujeciones mecánicas y farmacológicas deben ser el último recurso que utilicemos y, siempre, de una forma excepcional. Antes de llegar a su empleo han de haber fracasado todas las posibles medidas. Su aplicación debe realizarse, en todo caso, con una justificación sólida y empleándolas el menor tiempo posible”.

La primera alternativa que todo profesional debe plantearse antes de decidirse a prescribir una sujeción a un paciente mayor “es la valoración completa del paciente, es decir, lo que nosotros denominamos como una valoración geriátrica integral. En muchos casos, las sujeciones se están utilizando como consecuencia de un problema de salud (dolor, una infección un cuadro de agitación…) que podría tener una solución médica si la persona pudiera haber estado correctamente estudiada”.

Incluso, en el caso de que no pudiera beneficiarse de un tratamiento puramente farmacológico, “el problema que origina ese disconfort, esa agitación o esa irritabilidad, a buen seguro que en un sesenta o setenta por ciento de los casos se podría resolver con medidas distintas al empleo de sujeciones”.

Según ha matizado, “con esto no queremos decir que en determinadas ocasiones, excepcionales, puntuales, temporales, con una supervisión médica muy estrecha, con un consentimiento con el paciente o, en los casos en los que le falta capacidad para la toma de decisiones, con sus familiares o tutores, habría que recurrir a algún tipo de sujeciones. En estas ocasiones se debería obrar siempre de la forma más racional y proporcional posible, para proteger la propia integridad física del mayor y la de las personas que le rodean.

La apuesta de la SEGG “va por restringir la libertad del paciente mayor lo menos posible, respetar al máximo principios y valores como la dignidad y la autoestima, y actuar con mesura. Desde este planteamiento, hasta otros distintos como el de prohibir las sujeciones, tiene que haber posiciones intermedias en el que confluyan todos los actores que participan en la atención al paciente mayor: usuarios y familiares, profesionales, sociedad, administraciones, movimientos ‘antisujeción’, etcétera” y que “recorran el camino hacia la dignificación de las personas mayores de una forma conjunta”.

Asunción de riesgos

La propia sociedad, los ciudadanos, familiares, instituciones, los profesionales, las administraciones, “tenemos que hacer una apuesta clara, encendida y responsable hacia la libertad y la dignidad del paciente mayor. Para ello, hemos de plantearnos un cambio cultural en el sentido de asumir determinados riesgos que pueden derivarse de la ausencia de sujeciones. Es decir, apostamos por la libertad y dignidad de los pacientes pero con ello, a la vez, debemos asumir que se puede incurrir en algún riesgo, como, por ejemplo, el aumento de la probabilidad de sufrir una caída o golpe. Todos los actores hemos de asumirlo, mediante un consenso previo entre el paciente y el equipo de salud, y de una forma responsable”.

Según ha concluido Primitivo Ramos, “en la mayor parte de los casos puede ser más beneficioso no sujetar a una persona mayor, incluso asumiendo la existencia de unos pequeños riesgos y con el consentimiento del paciente. Muchas de las actividades de la vida diaria, como conducir un coche, entrañan un cierto riesgo pero no por eso se dejan de asumir, de una forma consciente y responsable”.

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