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Cada año fallecen en la Unión Europea más de 25.000 personas por infecciones causadas por bacterias multirresistentes

Posted on: 17/11/2017

18 de noviembre: Día Europeo para el Uso Prudente de los Antibióticos

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Isabel Fontán, farmacéutica hospitalaria de la Clínica IMQ Zorrotzaurre

  • Por primera vez desde su aparición, el mundo se puede enfrentar a un futuro sin antibióticos eficaces para distintos tipos de bacterias.

  • Las consecuencias para pacientes hospitalizados son: retraso en la administración del antibiótico apropiado, peor pronóstico, prolongación de la hospitalización, sobrecostes sanitarios, peores resultados clínicos y muerte.

  • Las multirresistencias a los antibióticos se ven aceleradas por el mal uso (posología y duración inadecuadas de los tratamientos) y el abuso de los antibióticos (falta de indicación), tanto en las personas, como en los animales.

  • Por ejemplo, más de la mitad de las cepas de la bacteria Escherichia coli ya son resistentes a algunos antibióticos.

“Por primera vez desde su aparición, el mundo se puede enfrentar a un futuro sin antibióticos eficaces para distintos tipos de bacterias. Si no se aplicaran medidas urgentes y ello ocurriera, nos encontraríamos ante una enorme cantidad de muertes por infecciones comunes y lesiones menores que volverían a ser potencialmente mortales”. Ésta es la seria advertencia que Isabel Fontán, farmacéutica hospitalaria de la Clínica IMQ Zorrotzaurre realiza, junto con otros profesionales sanitarios del continente con motivo de la celebración, el 18 de noviembre, del Día Europeo para el Uso Prudente de los Antibióticos.

Un antibiótico es un medicamento que se usa para prevenir y tratar las infecciones producidas por bacterias y lo hace o bien provocando la muerte de las bacterias (antibióticos bactericidas), o bien impidiendo el crecimiento de las mismas (antibióticos bacteriostáticos).

Las resistencias bacterianas “son modificaciones en la respuesta al uso de antibióticos que provocan una pérdida de eficacia de los tratamientos y un aumento del riesgo de propagación y contagio a otras personas”, indica la especialista de IMQ. Aparecen como consecuencia de cambios que sufren las bacterias al verse expuestos a los antibióticos. De hecho, se trata generalmente de modificaciones genéticas (mutaciones y transferencias de genes) que pueden aparecer de forma natural con el tiempo.

Sin embargo, “el proceso se ve acelerado por tomar antibióticos cuando no es necesario (automedicación, sin que esté indicado), no tomar el antibiótico adecuado a cada infección en concreto, no respetar los horarios de administración o las dosis correctas o abandonar el tratamiento antibiótico porque se nota una mejoría en los síntomas. Hechos que en muchas ocasiones se producen tanto en las personas, como en los animales, ya que es frecuente que se administren sin supervisión de un profesional” explica Isabel Fontán de la Clínica IMQ Zorrotzaurre.

Según se destaca desde el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC), cada año fallecen en la Unión Europea unos 25. 000 pacientes por infecciones causadas por estas bacterias multirresistentes.

Las consecuencias para los pacientes hospitalizados son el retraso en la administración del antibiótico apropiado, peor pronóstico, prolongación de la hospitalización, sobrecostes sanitarios, peores resultados clínicos e incluso muerte. Las infecciones causadas por estas bacterias multirresistentes en la UE generan cada año sobrecostes sanitarios de al menos mil quinientos millones de euros.

Además, un uso indebido de los antibióticos en un paciente “puede tener efectos no deseados en el resto de la población. Es decir, una mala utilización de los antibióticos,  puede conllevar una situación de emergencia sanitaria importante por la aparición y contagio de cepas resistentes. Por ejemplo, en la Escherichia coli ya se ha registrado un nivel de resistencias a las aminopenicilinas superior al 5%”, explica Isabel Fontán.

Nivel de resistencias bacterianas a algunos antibióticos

Bacteria Antibiótico % Resistencia actual
Escherichia coli Aminopenicilinas 57,2%
Enterococcus faecalis Aminoglucósidos (alto nivel) 32,2%
Klebsiella pneumoniae Cefalosporinas de tercera generación 30,3%
Pseudomonas aeruginosa Fluoroquinolonas 19,3%
Staphylococcus aureus Meticilina 16,8%
Streptococcus pneumoniae Macrólidos 14,6%

La posología y duración de tratamiento recomendada en las fichas técnicas y en los prospectos de los medicamentos “se establecen en base a resultados de ensayos clínicos que aportan evidencia sobre la dosis y periodo de tiempo necesarios para erradicar infecciones por bacterias. La falta de una adhesión completa al tratamiento antibiótico puede desencadenar la aparición de resistencias que hacen que el antibiótico deje de ser eficaz en el tratamiento”. Así, la experta de IMQ ha recordado las duraciones medias de los síntomas de algunas infecciones respiratorias para adecuar las expectativas de los pacientes al desarrollo real de la enfermedad:

Infección respiratoria Duración media
Bronquitis aguda 3 semanas
Rinosinusitis bacteriana aguda 2 semanas y media
Rinosinusitis viral aguda 1 semana y media
Faringitis aguda 1 semana
Otitis media aguda 4 días

Como su propia definición indica, “un antibiótico es eficaz para tratar infecciones exclusivamente bacterianas. Los antibióticos no pueden hacer absolutamente nada en caso de enfermedades causadas por tipos de microorganismos distintos como es el caso  los virus, siendo paradigmático el caso del virus de la gripe, frente al que los antibióticos no pueden hacer nada. Aunque los síntomas causados por unos y otras puedan ser similares, a nivel microscópico los virus y las bacterias no tienen nada que ver”, destaca la farmacéutica de IMQ. Además, la eficacia también depende del espectro de acción del antibiótico, que debe incluir necesariamente la bacteria causante de la infección.

Efectos indeseados

Los antibióticos “nunca se deben tomar libremente. Requieren un diagnóstico médico previo que verifique la presencia de una infección susceptible de tratamiento antibiótico” y la elección del antibiótico más idóneo “según el cuadro clínico y el patrón de resistencias de la zona”.

Como todos los medicamentos, los antibióticos tienen efectos adversos, “algunos de los cuales son más o menos comunes a todos los grupos: alteraciones gastrointestinales, sobreinfecciones por hongos, alteraciones dermatológicas y posibilidad de reacciones de hipersensibilidad, entre otros. Otros efectos son más específicos dependiendo del tipo de antibiótico y pueden ser banales o por el contrario pueden llegar a ser muy graves”.

Además, un uso indebido de los antibióticos en un paciente puede tener efectos no deseados en el resto de la población. Es decir, una mala utilización de los antibióticos,  “puede conllevar una situación de emergencia sanitaria importante por la aparición y contagio de cepas resistentes”, destaca la farmacéutica de la Clínica IMQ Zorrotzaurre.

¿Qué hacer con los antibióticos sobrantes?

En el caso de que después de un tratamiento antibiótico sobre parte del fármaco, “lo correcto es desechar los restos de antibióticos no administrados ya que de esta manera se evita, por una parte, el riesgo de automedicación en otras ocasiones y, por otra parte, el deterioro del medicamento por una incorrecta conservación”. El lugar idóneo para deshacerse de los medicamentos sobrantes “son los puntos SIGRE, presentes en las oficinas de farmacia. Se trata de un sistema de recogida selectiva promovido por el sector farmacéutico para facilitar que los ciudadanos puedan desprenderse, de una manera cómoda y sencilla, de los envases y restos de medicamentos que tienen en sus hogares”, facilitando su correcto procesamiento y evitando su llegada al medio ambiente.

Después del tratamiento, dieta variada

Después de un tratamiento antibiótico, “en principio, no es estrictamente necesario suplementar la dieta con ningún tipo de alimento”. Pero dado que los antibióticos, especialmente los de amplio espectro, “pueden ser enemigos claros para la flora intestinal, el consumo de alimentos probióticos (yogures ricos en Lactobacillus casei y Bifidobacterium bifidum y el kéfir) y los alimentos  prebióticos (cereales integrales a base de trigo, avena o cebada, o legumbres) pueden ser beneficiosos en caso de terapias prolongadas con antibióticos ya que ayudan a reponer la flora intestinal”, concluye la experta de la Clínica IMQ Zorrotzaurre.

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